La Calculadora Es Dios

Llevo casi cinco años dando clases particulares de matemáticas, además de haber dado clases en las prácticas del CAP, en academias y en una escuela para mayores. En todos estos sitios donde he impartido clases de matemáticas he observado que los alumnos tienen una dependencia adictiva por el uso de la calculadora. Llega a ser casi enfermiza.

Cuando los alumnos vienen a mi casa para clases de repaso y les digo que la calculadora no se usa me miran con cara con mezcla de asombro y horror. A veces les digo que la calculadora según ellos es como el Gran Salvador, El Mesias. ¡¡ Es Dios !!

Chavales/as desde 3º de la E.S.O. hasta Bachiller (incluso universitarias/os) no saben hacer nada sin la dichosa maquinita; si se la quitas es como cuando abandonas a un bebé en el desierto, se sienten desprotegidos, indefensos. Además a la mínima que te descuidas se abalanzan sobre ellas al estilo Gollum, “Mi Tessoroo”.

La verdad es que no me parece bien que desde tan pequeños se les acostumbre al uso de la calculadora, pienso que ésta se debe restringir su uso para cuando los cálculos sean complicados o cuando los alumnos dominen las operaciones a realizar sobre el papel, con lápiz y goma.

El uso de la calculadora ha llegado a ser tan pernicioso que jóvenes de 16, 17 ó 18 años les preguntas cuánto es 3+3 y te contestan 9 aunque se lo preguntes unas cuantas veces siempre te contestarán que el resultado es 9 y si notan en tu faz que les estás diciendo que esta mal no se pararán a pensar el porqué sino que se abalanzarán cual posesos hacia su salvadora la calculadora.

Estos escolares que se supone que van a la escuela para aprender a pensar, a equivocarse, a reflexionar, a tener juicios de valor, etc… pierden gran parte de ése espíritu combativo hacia la adversidad utilizando la “calcu “. Si les preguntas cuánto es 8-5 te contestan que es 3, pero si les preguntas cuánto es 5-8 ya dudan y no saben qué contestar.

Pero en este problema los culpables no son los alumnos, a fin y al cabo ellos sólo hacen lo que les deja hacer el profesor. Los culpables son los profesores, que desde hace ya bastantes años se han vuelto muy permisivos en el uso de la calculadora de cara a sus alumnos. No digo que todos los profesores lo hagan pero sí una gran mayoría lo permiten.

Y el problema del uso de la calculadora ya no es el de que no sepan hacer una división, sino que el problema es mucho más profundo debido a que los escolares pierden la capacidad de pensar, de asimilar conceptos, de entender lo que leen en un libro de ocio. Y todo  lo que es la pérdida de los anteriores puntos repercute en ellos a la hora de ser capaces de decidir por sí mismos.

La enseñanza debe de estar unida en las dos ramas que la componen: ciencias y letras; por lo menos a edades tan tempranas para que cuando tengan poder de decisión no lo utilicen porque tienen la edad establecida por la sociedad para poder decidir, sino que utilicen el poder de decisión porque han aprendido durante la etapa escolar a utilizarlo. Y para aprender a utilizarlo es necesario que aprendan a equivocarse, a preguntar cuando tienen dudas, a pensar cómo resolver los problemas (tanto matemáticos como de la vida cotidiana); porque de esta forma es como adquirirán el poder de decidir y por consiguiente serán personas libres.

Saludos

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6 comentarios en “La Calculadora Es Dios

  1. Ya llegarán a la carrera y les harán interpolar sin calculadora, jajajaja.

    Puede decirse que yo también he caido en las manos de la calculadora, por pura pereza más que nada. Todavía recuerdo en el colegio aquellos ejercicios de cálculo mental, no se si se seguirán haciendo…

    Saludos.

  2. ¿La calculadora un Dios?
    Un aporte. Pienso que los profesores dederían prepararse para incentivar a los alumn0os al desarrollo del pensamiento lógico matemático. Propongo la siguiente situación de aplicación ( no me atrevo llamarla problema…)para que sea resuelta por alumnos de Cuarto Año Básico ( 9 a 10 años) . “Tienes $376 y deseo comprar caramelos cuyo valor unitario es de $39. Determina, con la calculadora, cuántos caramelos puedes comprar y cuanto dinero te sobra”.
    Si alguien me dice que este “Problema” atrofia la mente de los niños, le pediría que pensara si es más o menos formativo que lo0m hiciera con lápiz y papel, suponiendo que el niño lo supiera resolver.

  3. ¿La calculadora un Dios?
    Un aporte. Pienso que los profesores deberían prepararse para incentivar a los alumnos al desarrollo del pensamiento lógico matemático mediante el uso de la calculadora.. Propongo la siguiente situación de aplicación ( no me atrevo llamarla problema…) para que sea resuelta por alumnos de Cuarto Año Básico ( 9 a 10 años) . “Tienes $376 y deseas comprar caramelos cuyo valor unitario es de $39. Determina, con la calculadora, cuántos caramelos puedes comprar y cuanto dinero te sobra”.
    Si alguien me dice que este “Problema” atrofia la mente de los niños, le pediría que pensara si es más o menos formativo que lo resolvieran con lápiz y papel, suponiendo que los niños supieran resolverlo.
    Soy un convencido que el uso de la calculadora, incluso a partir de primer año básico, puede ser un buen instrumento para que el profesor pueda guiar el desarrollo del pensamiento matemático, paradigma fundamental en la Educcaión Matemática.

  4. Vaya pues lo de cuánto te sobra en la calculadora no lo da directo, he de enseñarles a los alumnos donde da lo que sobra en el botoncito determinado.
    La calculadora es un buen instrumento cuándo se sabe cómo utilizarla y cuándo utilizarla, pero si no se sabe es perniciosa.
    El escolar debe aprender a esforzarse, no sólo por aprender matemáticas, sino para que sepa que en la vida cotidiana para obtener algo hay que esforzarse; no todo sale de darle a una tecla de la calculadora o a una tecla del Word para obtener un texto sin faltas de gramática y ortografía.

    No comparto para nada tu opinión, ya se la oí en boca de mi profesor del CAP, ayá cuando lo cursé; y eso que el tio era matemático.

    Saludos

  5. Para mi la calculadora era algo esencial en mi vida diaria en matemáticas, a pesar de hacer un bachillerato de ciencias se me dan penosamente las “mates” y realmente no sé como aprobé la asignatura. Aunque no llego a los extremos que comentas en el artículo, si es cierto que sin calculadora estaría totalmente perdido, por suerte este curso (2º de Bachillerato) no tendré matemáticas 😀 .

    Saludos.

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